Durante el partido entre Boca Juniors y Benfica en el Mundial de Clubes 2025, el árbitro mexicano César Arturo Ramos Palazuelos se convirtió en el centro de atención por un gesto poco común. Al expulsar al defensor argentino Jorge Figal por una entrada fuerte, Ramos mostró una tarjeta roja que, al ser extraída de su bolsillo, iba acompañada de una estampa con la imagen de la Virgen de Guadalupe.
Este acto, captado por las cámaras y rápidamente difundido en redes sociales, generó una ola de reacciones. Algunos usuarios interpretaron el gesto como una señal de protección o devoción personal del árbitro, mientras que otros cuestionaron si la exhibición de un símbolo religioso en un contexto tan reglamentado podría comprometer la neutralidad que se espera de un árbitro en competiciones internacionales.
El incidente se volvió viral y avivó el debate sobre los límites entre la fe personal y la imparcialidad en el ámbito deportivo.











